Consorcios de Papel

 

Indignados por expensas es un movimiento de consorcistas, integrado por propietarios e inquilinos que surge con motivo del nuevo proyecto de Ley del GCBA que la Legislatura tratará a partir del 01 de marzo.

Indignados por Expensas es un movimiento completamente independiente y libre.

Su única finalidad es advertir que estamos frente a un fenómeno global que no se limita a un tema de ricos ó pobres, dictadura ó democracia.

Es mucho más alarmante y sutil que eso.

Es un cambio de paradigma, civilizatorio, que plantea el poder omnipresente y ubicuo del GAFA (Google, Apple. Facebook, Amazon) con el GCBA, Banco Ciudad, empresas Fintech, empresas BIG DATA, ejemplo Mercado Libre y/o Mercado Pago, Redes electrónicas.

Es lo que se denomina el “tecnopoder” que atrapa “todo tipo de datos” por objetos conectados a redes, celulares, tablets, notebooks, relojes, cámaras, pantallas de seguridad, controles de acceso, tarjetas magnéticas, servidores, sensores, que registran, almacenan y transmiten al instante todo tipo de datos y los transforman en oportunidad económica y comercial.

En el caso particular de propiedad horizontal, cuando el propietario tenga que dar sus datos personales, privados e información sensible al administrador, loguearse en el sistema único, obligatorio y monopólico del gobierno para acceder al mismo; quedará incrustado y más aún con los chats obligatorios que el gobierno impone a los consorcios.

La vida en los edificios pasará a ser un objeto de mercado y la identidad de los propietarios e inquilinos, datos personales cooptados a la fuerza por el administrador, serán datos e información monetizables.

La persona como elemento, la inducción de conductas, la vulneración de derechos, privacidad, intimidad; para delinear una trazabilidad y cartografía que segmenta a los edificios y a los vecinos, sus comportamientos, consumos, preferencias, gustos, tendencias.

Datos que obtienen para gestionarlos mediante sistemas y motores de búsqueda en tiempo real; para pasar “de la necesidad y el deseo” al desarrollo del “mercado del deseo y la satisfacción”.

Y ofrecer todo tipo de servicios para satisfacer necesidades, reales e inventadas, mediante negocios de corporaciones que se cartelizan para abordar en forma masiva la mercantilización de la propiedad horizontal.

Es la mercantilización de los consorcios y de la vida de propietarios e inquilinos en ellos.

Porque la nueva organización algorítmica de los consorcistas de la ciudad, limitará la autonomía y su poder, pasan a ser todos datos, estadísticas, segmentación; los consorcios y consorcistas serán sujetos pasivos de una relación despersonalizada con un estado pseudo protector, que está demostrado por la acumulación de expedientes que nada podrá resolver, que será incapaz de atender con calidad los problemas de la vida cotidiana de los consorcios, no asegurará que los controles sean más eficientes; todo lo cual como boomerang volverá al administrador.

Pero ahora éste con mayor carga de tarea por haberlo convertido en su brazo mecánico auxiliar, ya que para el abordaje del tecnopoder, el proyecto de ley necesita someterlo primero a él para obtener datos y luego a los consorcistas para obtener información de su vida personal; tomándolos a todos de rehén en un sistema cerrado, estatal, monopólico y cartelizado .

El gobierno apela a la falacia de una nombre de “fantasía”, que resulta atractivo como slogan, para presentarlo ante la clase media a la que se dirige, “Consorcio Participativo” ó más bien “Consorcio Intrusivo”, el que lo presentan como solución para mejorar el control del administrador, transparentar los gastos, mejorar la participación de los vecinos y gratis?.

Aspectos todos , que el GCBA se ocupó de regular en detalle y a la perfección mediante la Ley 941 que legisló para imponer obligaciones a los administradores, creó el Registro Público de Administradores que es razonable pero su funcionamiento desvirtuado, creó el Programa Expensas Claras para dar uniformidad a las liquidaciones de expensas que es razonable, pero que controla a medias, y creo la Dirección de Protección y Defensa al Consumidor, que no sabe y no responde.

En conclusión, creo un marco legal y regulatorio, con disposiciones administrativas que lejos de mejorar el funcionamiento de la propiedad horizontal, la empeoró, con controles absurdos y burocráticos que fallan y aumentan expensas, fomentaron la cartelización, corrupción interna y externa y erosionó la relación de confianza entre el administrador y los propietarios, para dinamitar el puente entre ambos, y aprovechar la circunstancia para como líder de la salvación, proponer un proyecto de ley súper ambiguo que todo lo falsifica, porque lo anterior que legislo sigue y no es nada bueno.

En realidad, si el estado no es eficiente en el control de sus gastos, menos lo será con las expensas. Ya existen herramientas y funcionan muy bien, el gobierno ofrece ahora como solución para tapar la suma de errores que cometió durante por lo menos un lustro, es un derroche, un despilfarro de fondos públicos. La gratuidad en economía no existe, siempre alguien lo paga.

El gobierno, nunca jamás, se preocupa ni se preocupará por dedicar recursos y tiempo a programas de educación consorcial. La participación en la vida de los consorcios es formación cultural que el gobierno no promueve.

La digitalización como solución para transparentar el control de la gestión de gastos del administrador es una falacia, es una simple fotocopialización de facturas, los controles de gastos se realizan antes y no después de incurridos.

LA AMBIGÜEDAD DEL PROYECTO TODO LO FALSIFICA!

INDIGNADOS POR EXPENSAS

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